El Alemán Bacán, influencer alemán activo en TikTok, publicó el 10 de octubre de 2025 un video que se volvió viral al señalar el sorprendente silencio que reina en los vagones del Metro de Santiago, en Santiago, Chile. En la grabación, el creador compara esta quietud con la que encuentra en Alemania y la contrasta con la experiencia sonora de otras capitales latinoamericanas.
Contexto del fenómeno y alcance en redes
El clip, que forma parte de la serie de recorridos urbanos que el joven suele compartir, muestra minutos dentro de un tren en hora pico sin que nadie hable, ponga música en altavoces o reproduzca videos sin audífonos. "Una cosa que encuentro muy diferente a otros países latinoamericanos (¡y europeos!) es que acá en Santiago, en Chile, nadie habla en los metros", declaró el influencer, quien añade que la calma le recordó su país natal.
Según datos recopilados por Meganoticias, el video alcanzó más de 1,7 mil comentarios y 3,5 millones de reproducciones en menos de 48 horas. Los usuarios, mayormente chilenos, coincidieron en que el silencio era señal de "respeto, empatía y convivencia sana".
Reacciones de los medios tradicionales
El fenómeno fue cubierto rápidamente por la prensa local. CNN Chile publicó la entrevista en la que Alemán Bacán confirmó que "es muy parecido a Alemania y muy diferente a otros países latinoamericanos". ADN Radio resaltó que los pasajeros del metro suelen estar inmersos en la lectura, auriculares o simplemente mirando por la ventana, una conducta que, según el influencer, "recuerda más a lo que había visto en Europa".
En Chilevisión el reportaje subrayó que el video "se convirtió en uno de los más vistos" del canal del creador, mientras que 24 Horas citó la frase "aquí en Santiago incluso en las horas punta no hay ruido, nadie pone música, nadie habla, muy parecido a Alemania".
Análisis cultural del silencio en el Metro
Expertos en sociología urbana apuntan que el comportamiento no es casual. La antropóloga María Valenzuela, de la Universidad de Chile, comenta que la cultura del respeto al espacio público se ha reforzado en los últimos diez años mediante campañas de concientización del Metro, que premiaban la quietud y el uso de auriculares. "No es solo una cuestión de educación, sino de reglas no escritas que los santiaguinos adoptan como parte de su identidad urbana", explica.
Por otro lado, algunos críticos advierten que el silencio podría enmascarar una falta de interacción social. El columnista de T13, Pablo Rojas, sugiere que la ausencia de ruido puede reflejar una tendencia al aislamiento, típica de grandes ciudades donde el individuo se protege del bullicio externo.
Perspectivas y posibles cambios
El propio Alemán Bacán aclaró en la descripción del video que su intención era "describir, comparar, no juzgar" y se distanció de cualquier acusación de xenofobia. Aseguró que la observación buscaba destacar una cualidad positiva de la cultura urbana santiaguina: la orden y tranquilidad.
El Metro de Santiago, consciente del impacto mediático, lanzó una nota oficial el 12 de octubre agradeciendo los comentarios y recordando que la empresa sigue trabajando para mantener la comodidad de los usuarios, incluyendo la política de "código de silencio" durante horas pico.
De cara al futuro, se espera que la conversación se extienda a otras formas de transporte público, como buses y trenes regionales, donde el nivel de ruido varía significativamente. Algunos urbanistas plantean la posibilidad de replicar el "modelo silencio" de Santiago en otras capitales latinoamericanas, siempre considerando las particularidades culturales de cada población.
Conclusión: ¿Qué nos dice este silencio?
El video de Alemán Bacán abrió una ventana inesperada para observar cómo una simple característica acústica puede revelar rasgos profundos de una sociedad. Ya sea señal de respeto, de orden o de un sutil aislamiento, el silencio del Metro de Santiago invita a reflexionar sobre el equilibrio entre convivencia colectiva y espacio personal en la vida urbana.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el Metro de Santiago es tan silencioso comparado con otros países?
El silencio se debe a campañas de concientización impulsadas por la empresa ferroviaria, al fuerte sentido de respeto al espacio público y al hábito de los usuarios de usar auriculares. Estudios de la Universidad de Chile indican que más del 70% de los pasajeros prefieren mantener el nivel de ruido bajo durante la hora pico.
¿Qué impacto tuvo el video de Alemán Bacán en la percepción del público?
El clip generó más de 1.700 comentarios, mayormente positivos, y fue citado por medios como CNN Chile y ADN Radio. La conversación resaltó la cultura del respeto y la convivencia sana, reforzando la imagen del Metro como un espacio ordenado y tranquilo.
¿Existen críticas al estilo de silencio del Metro?
Algunos analistas, como el columnista Pablo Rojas de T13, advierten que el silencio podría indicar un aislamiento social creciente, donde los usuarios evitan la interacción directa. Sin embargo, la mayoría coincide en que la norma aporta comodidad y seguridad.
¿El silencio del Metro podría aplicarse a otras ciudades latinoamericanas?
Urbanistas sugieren que replicar el modelo requiere adaptarlo a la cultura local. En ciudades donde el ruido es parte de la identidad cotidiana, la adopción podría ser más difícil. Sin embargo, la experiencia de Santiago sirve como caso de estudio para políticas de convivencia en el transporte público.
¿Qué dice el propio Alemán Bacán sobre su intención con el video?
En la descripción del TikTok, el influencer aclaró que su observación era "personal, describiendo, comparando, no juzgando" y se distanció de cualquier forma de xenofobia. Su objetivo, según él, era resaltar un detalle que "dice mucho de la cultura urbana santiaguina: ordenada y sorprendentemente tranquila para una gran ciudad".
14 Comentarios
Me parece genial que el Metro de Santiago sea tan respetuoso. Cada día es importante reconocer estos pequeños gestos que hacen la vida urbana más amable.
El silencio del metro muestra que la gente está concentrada en sus cosas personales como leer o escuchar música en sus audífonos y eso crea un ambiente más cómodo para todos
¡Qué sorpresa tan inesperada, queridos lectores! Si bien el silencio puede interpretarse como señal de civilidad, también podría ocultar una creciente alienación social.
El fenómeno del silencio en el Metro de Santiago invita a una reflexión profunda sobre la convivencia urbana.
Primero, cabe reconocer que la cultura del respeto al espacio público ha sido cultivada durante la última década mediante campañas institucionales.
Estas campañas, además de promocionar el uso de auriculares, han reforzado la idea de que el ruido excesivo es una forma de incomodidad colectiva.
En segundo lugar, la experiencia del visitante extranjero, como el influencer alemán, sirve como espejo que refleja nuestras propias costumbres.
Al comparar con ciudades latinoamericanas donde predomina la charla animada, el silencio parece casi exótico.
Sin embargo, no todo es positivo; algunos sociológos advierten que la ausencia de conversación puede derivar en aislamiento personal.
Es interesante notar que, según datos de la Universidad de Chile, más del setenta por ciento de los usuarios prefieren mantener bajos niveles sonoros durante la hora pico.
Esta preferencia coincide con la creciente popularidad de los dispositivos de audio personales, lo que refuerza la tendencia al silencio.
Por otro lado, el silencio también puede ser interpretado como una muestra de orden y disciplina cívica, valores que muchos ciudadanos desean preservar.
En contraste, en otras capitales como Buenos Aires o Ciudad de México, el ruido es considerado parte del tejido social y cultural.
Así, la pregunta que surge es si Santiago debería aspirar a exportar su modelo a otras ciudades o mantener su singularidad.
Los urbanistas sugieren que la replicación exitosa depende de adaptarse a las particularidades culturales de cada población.
Además, es necesario equilibrar la comodidad individual con la necesidad de interacción social, evitando que el silencio se convierta en una barrera emocional.
En conclusión, el silencio del Metro es un espejo que refleja tanto nuestras fortalezas como nuestras vulnerabilidades como sociedad.
Mantener este equilibrio requerirá políticas públicas que fomenten el respeto sin sacrificar la conexión humana.
Finalmente, cada viaje en metro puede ser una oportunidad para escuchar no solo el ruido externo, sino también la voz interior que nos invita a convivir mejor.
Desde una perspectiva sistémica el silencio actúa como un amortiguador acústico que optimiza la experiencia usuario reduciendo la carga cognitiva
Lo que no vemos es la agenda oculta detrás del "código de silencio": ¿quién se beneficia realmente? Las élites corporativas podrían estar usando el silencio para estimular el consumo pasivo de contenido digital mientras la gente se sumerge en sus auriculares sin percibir la propaganda ambiental que nos rodea
¡Ay, por favor! 🙄 Cada vez que alguien menciona conspiraciones me dan ganas de gritar, pero aquí el silencio lo impide 😅
En el marco de la gestión de espacios públicos, el modelo de silencio chileno representa una práctica de gobernanza colaborativa que podría inspirar a otras metrópolis latinoamericanas, siempre respetando los contextos culturales locales.
¡Qué onda! 🎨 Imagínate un metro donde cada vagón sea una galería de murales sonoros, mezclando el susurro de la gente con beats latinos, una explosión de colores auditivos que convierta el silencio en arte viviente.
Ke pensás de esa idea tan ñapa? La verdad parece sacada de una telenovela y no tiene nada que ver con la realidad del día a día, así que mejor sigamos con el plan que ya funciona.
El silencio también puede ser incómodo.
¡Exactamente!; sin embargo, es importante considerar que, aunque el silencio genere una atmósfera de calma, también podría disminuir las oportunidades de interacción social, lo cual, en mi opinión, merece una reflexión más profunda.
👍 Gracias por el aporte, comparto la visión y además creo que el silencio refuerza la identidad urbana de Santiago, una característica que nos diferencia y nos enorgullece 😊
Oh, claro, porque lo que realmente necesitábamos era más silencio para que la ciudad se vuelva una biblioteca gigante, ¿no?