Carmen Cortés y su empresa World's Bees impulsa la apicultura en Monte Patria
Carmen Cortés, con apoyo de INDAP, lleva 20 años gestionando World’s Bees, una empresa de apicultura en Monte Patria que supera 600 colmenas y exporta miel premium.
Cuando hablamos de apicultura nos referimos a la actividad de criar y manejar apicultura, la práctica de mantener colonias de abejas para obtener productos como miel, cera y polen. También conocida como crianza de abejas, la apicultura combina conocimientos de biología, agricultura y gestión empresarial.
El primer actor de este proceso son las abejas, insectos sociales esenciales para la polinización y producción de miel. Sin ellas, la colmena no funciona. La apicultura requiere comprender su ciclo de vida, su comportamiento de enjambre y su alimentación. Un buen apicultor aprende a observar la danza de la abeja para identificar fuentes de néctar y a reconocer signos de enfermedad. Además, el manejo adecuado de las abejas evita pérdidas y mejora la calidad del producto final.
Otro elemento fundamental es la colmena, estructura artificial que imita el nido natural donde viven las abejas. La colmena alberga la colonia, protege a la reina y guarda la miel. Existen varios tipos, como la Langstroth o la Top Bar, cada una con ventajas según el clima y la experiencia del apicultor. Instalar la colmena en un lugar bien ventilado, con acceso a flores y sombra parcial, garantiza la salud de la colonia.
La miel, el dulce producto resultante del procesamiento del néctar por parte de las abejas es el objetivo más visible, pero no la única razón para la apicultura. La miel aporta energía, tiene propiedades antioxidantes y se comercializa en múltiples formatos. Su calidad depende de la flora local, la temporada y el manejo de la colmena. Aprender a cosecharla sin dañar a la reina ni a las obreras es una de las habilidades clave que todo principiante debe dominar.
La producción de miel está estrechamente ligada a la polinización, el proceso mediante el cual las abejas trasladan polen de una flor a otra, facilitando la fertilización de plantas. Sin polinización, no habría suficiente néctar para que las abejas produzcan miel, y la agricultura perdería importantes cultivos. Por eso, muchos apicultores colaboran con agricultores, colocando colmenas cerca de campos de cultivo para mejorar los rendimientos y, a cambio, aseguran una fuente constante de alimento para sus colonias.
Además de los elementos biológicos, la apicultura moderna incluye equipos como trajes protectores, ahumadores y extractores de miel. Cada herramienta tiene una función específica: el ahumador calma a las abejas durante la inspección, el extractor separa la miel del panal sin destruirlo, y el traje protege al apicultor de picaduras. Conocer y usar adecuadamente estos recursos reduce estrés tanto para el humano como para las abejas, y permite una producción más sostenible.
En la colección que sigue encontrarás artículos que, aunque traten de deportes, tecnología o economía, comparten la misma curiosidad por descubrir cómo funciona el mundo. Así como la apicultura conecta la naturaleza con la actividad humana, estos contenidos te acercan a distintas áreas de interés. Explora los textos y descubre datos, análisis y tendencias que pueden inspirarte a pensar de forma más integral sobre los temas que te rodean.
Carmen Cortés, con apoyo de INDAP, lleva 20 años gestionando World’s Bees, una empresa de apicultura en Monte Patria que supera 600 colmenas y exporta miel premium.