Lesión de muñeca: todo lo que necesitas saber

Si sientes dolor al mover la mano o al agarrar objetos, es muy posible que tengas una lesión de muñeca. Este tipo de problema aparece en cualquier persona, pero los deportistas –sobre todo tenistas, jugadores de pádel y amantes del gimnasio– son los más propensos. La buena noticia es que, con la información adecuada, puedes identificarla a tiempo y ponerle remedio sin complicarte demasiado.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas más comunes incluyen dolor agudo o sordo al flexionar o extender la muñeca, hinchazón visible, pérdida de fuerza al agarrar cosas y, en casos más serios, sensación de hormigueo que recorre el brazo. Si notas cualquiera de estos signos después de un golpe, una caída o una sesión intensa de entrenamiento, no lo ignores.

Un diagnóstico sencillo se consigue con una visita al médico o fisioterapeuta. Por lo general revisan la movilidad, hacen presión en puntos específicos y, si es necesario, solicitan una radiografía o ecografía para descartar fracturas o desgarros mayores. No te preocupes, el proceso suele ser rápido y sin dolor.

Tratamiento y prevención

El tratamiento inicial sigue la regla R.I.C.E.: reposo, hielo, compresión y elevación. Aplica hielo 15 minutos cada dos horas durante los primeros días y evita cargar peso con la muñeca lesionada. Después de la fase aguda, la fisioterapia ayuda a recuperar el rango de movimiento y fortalecer los músculos estabilizadores.

Ejercicios simples como girar una pelota de tenis, hacer flexiones de dedos o usar bandas elásticas son muy útiles. Si practicas deportes que implican golpes repetidos, incorpora siempre un calentamiento específico para la muñeca: rotaciones suaves, estiramientos de los extensores y flexores, y algunos minutos de movilidad con una mancuerna ligera.

Para prevenir futuras lesiones, usa equipamiento adecuado (muñequeras, grip correcto en raquetas) y respeta tus límites. No aumentes la carga de entrenamiento de golpe; ve subiendo gradualmente la intensidad y escucha a tu cuerpo. Un descanso regular y una buena hidratación también contribuyen a mantener los tejidos sanos.

En resumen, una lesión de muñeca no tiene por qué detenerte por mucho tiempo. Detecta los síntomas temprano, sigue el protocolo R.I.C.E., recurre a la fisioterapia y adopta hábitos preventivos. Así volverás a tu rutina deportiva sin temores y con la confianza de que tu muñeca está bien cuidada.